Futuro del Euro según uno de sus padres

Uno delos llamados padres del euro y ex economista jefe del Banco Central Europeo, Otmar Issing,  cree que algunos países no serán capaces de continuar en la Zona Euro a largo plazo, pero aseguró que Alemania estará mejor si permanece en el bloque.

En su libro “How we save the euro and strengthen Europe”, Issing sostiene que un colapso del euro podría tener consecuencias gravísimas. También afirmó estar más preocupado de le que jamás pensó y que está por verse cuántos países serán capaces de ser parte de la zona Euro el largo plazo.

A pesar de esto, Issing dijo que aún se está lejos de decir llegó al fin del euro y que están seguros de que ahora se está avanzando. El economista alemán también destacó que todavía están pendientes reformas sustanciales la mayoría de todos los países.

Issing fue uno de los pocos fundadores del euro que manifestó claramente los defectos del bloque monetario, y aseguró que estaba entre aquellos que creían que la unión política debió ser anterior a la unión monetaria, o por lo menos debieron haberse creado al mismo tiempo.

La unión política todavía no se ha logrado, a pesar de que la crisis del bloque monetario llevó a los líderes de la zona euro a generar una mayor integración, sobre todo en el manejo de las finanzas públicas.

Issing tambión declaró que comprendía que muchos realicen llamados a retornar a sus monedas nacionales, pero aseguró que sería iluso creer que Alemania que es la mayor economía del bloque, estuviera mejor con su propia moneda. Esa no es la solución, incluso en su corta existencia, el euro ha sido más estable que el marco, culminó el economista.

Debemos trabajar para que el euro vuelva a su finalidad: ser una moneda estable, estabilizada por un banco central independiente que siga un mandato claro y que los gobiernos nacionales, hagan las tareas.

Sin referirse explícitamente a Grecia, declaró que uno tiene que considerar si puede seguir dando dinero a un país que no ha cumplido con las obligaciones y que sigue siendo poco transparente.

Issing dijo que dependía de los gobiernos nacionales resolver sus problemas y que no se puede confiar en mutualizar la deuda o en tener un BCE muy fuerte. La mayoría de los políticos dirige sus expectativas y demandas al BCE, que no está hecho para esto. Es un banco central y no de una institución para rescatar a los gobiernos amenazados por la bancarrota, dijo. Un banco central puede actuar como prestamista de última instancia para el sistema bancario, pero no para rescatar a los gobiernos.

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