Este fenómeno de sobreoferta de moneda física que se viene dando desde que comenzaron las restricciones a la moneda estadounidense se puede cuantificar. El circulante de dinero se incrementó en seis millones de ejemplares por cada día laboral.
En consecuencia se genera un tipo de comportamiento a la defensiva, por parte de la ciudadanía que tiende a disminuir el acceso al dólar a medida que aumenta la noción de insuficiencia de tipo de cambio. Esto lógicamente produce un funcionamiento económico distanciando la actividad del sector privado, y también crea reacciones en determinados sectores de la población. Se cree que tanta cantidad de dinero en pesos puede generar una aceleración en la inflación.
Una parte del dinero se destinará a bienes durables, es decir al consumo, ya sea de electrodomésticos, celulares, computadoras, etc. En la actualidad este sector creció casi en un 35 por ciento.
El sector de la industria que se ocupa de los alimentos y las bebidas, también ven con buenos ojos al futuro próximo, pero el incremento en la oferta de bienes genera incertidumbre y algunos temores en el ciudadano común, debido a la creciente inflación. Se estima que el Cepo cambiarios, sumado a las constantes trabas a las importaciones, aumentan el malestar social y a su vez genera más emisión monetaria y aumentos acelerados en los precios.
De la cantidad de billetes que entra en circulación se analiza que una parte se destinará al ahorro y otra porción, a la inversión. La construcción es un sector que viene creciendo notablemente, debido a que se está pagando en pesos, pero lamentablemente otra parte del dinero indefectiblemente alimentará la inflación y la brecha cambiaria
Un tipo de economía rebalsada en pesos y con dólares que no atraviesan el actual sistema financiero inevitablemente produce un enorme número de transacciones que se inclinan hacia el dinero efectivo. Desde algunos bancos comenzarán a ver una contracción de pagos con tarjetas, en lugar de dinero en efectivo. En definitiva, el exceso de pesos en circulación brinda un sentimiento de riqueza, pero pasajera y lo más lamentable de todos esto es que impulsa de manera inevitable al disparo de la inflación.
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